Historia

Fundación de las Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo, (Montepellier)

Oficialmente se funda la congregación el 19 de marzo de 1861, en Montpellier (Francia)  y se concretiza la primera fundación en Saint Chinian, estableciendo la escuela rural. Carolina Barón o Madre Francisca del Espíritu Santo con sus  primeras compañeras,  abren nuevos caminos de esperanza y fraternidad.

Los comienzos fueron difíciles, recibieron una infraestructura débil, abandonada y sin mantenimiento, era un nuevo comienzo para asentar las bases, contaban con pocos recursos materiales y económicos, las primeras hermanas con esfuerzo, tesón,  sacrificio y austeridad trabajaron con sus propias manos y  se sintieron apoyadas  con la participación solidaria de los pobladores que logró habilitar aquel espacio abandonado convirtiéndose  en la primera escuela. El compromiso en Cristo de las primeras hermanas  por humanizar y dignificar a los niños, niñas y adolescente despertó  la   creatividad para hacer del lugar desolado un espacio de crecimiento, formación y oportunidades para los que más lo necesitaban y requieran estar ser atendidos. Dios se mostró  providente con las  personas y  rostros concretos que colaboraron con los inicios de aquella obra educativa y evangelizadora.

Después de Saint Chinian, se aperturó varias fundaciones de comunidades de hermanas,  colegios, escuelas, un orfelinato y una casa para ancianas, todas aquellas obras caracterizadas por el compromiso de siempre, mucho amor a Dios y al prójimo, trabajo  que motiva y sostiene  el Espíritu del Señor.

Las Hermanas franciscanas se situaban en un contexto donde emergía  la figura y estructura de una  sociedad laicista, que se oponía y desmerecía la tarea humanizadora, y  evangelizadora de la Iglesia, se desencadenó la persecución contra las congregaciones de enseñanza religiosa en Francia, era el año 1903. El 15 de Junio, tres Hermanas salen para España con el fin de preparar la primera fundación. En España fueron años grandes y de consolidación institucional.

A finales de la primera mitad del siglo XX, América las espera y recibe, en Perú 1948 y Colombia 1968. Obras dedicadas a las enseñanza, hogar de ancianos, catequesis, servicio social etc.