MADRE FRANCISCA DEL ESPÍRITU SANTO

Fundadora de las Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo, (Montepellier)

Carolina Barón, nació el 12 de diciembre de 1820 en Mailhac, Francia. El mismo día de su nacimiento recibió el sacramento del bautismo.

En 1832 hizo su Primera Comunión y en 1837 se consagró como hermana en la Vida  Religiosa, emitiendo sus votos.

Mujer creyente e identificada con los sentimientos y actitudes de Jesús de Nazareth, maestro por excelencia, quién dio sentido a su  gran sensibilidad por dar respuesta a las necesidades de su época, de él recibió fuerza y perseverancia ante las  adversidades, creatividad humanizadora y mirada amplia de la vida.

Encaminada por los valores  y vida de Francisco de Asís, el hermano de todos, Carolina se sintió invitada a ser hermana menor y apostar por los que sufren y menos tienen, esto sumado a su inclinación y cualidades  por la educación en un contexto difícil, de desigualdades,  precariedad, escasos recursos,  tensión social hacia la Iglesia, y desprotección a los niños y adolescentes; con el ánimo propio del Espíritu de Dios, Carolina Barón en   abandono total al querer de Dios, dócil y abierta al Espíritu Santo, se sintió movida a compartir  la existencia concreta de Cristo pobre y servidor, que se concretizó  al fundar la Congregación de Hnas. Franciscanas del Espíritu Santo (Franciscanas de Montpellier) el  19 de marzo de 1861 con un grupo pequeño  de tres mujeres jóvenes adultas, comprometiéndose a vivir en comunidad- fraternidad ,  dedicarse a la  tarea educativa, la atención y servicio a ancianos y personas en estado de vulnerabilidad. Su nombre es cambiado por Sor Francisca del Espíritu Santo.

Carolina Barón o Madre Francisca del Espíritu Santo, desarrolló una  pedagogía a partir del afecto en trato: “Seamos dulces y maternales con las niñas entreguémonos sin reserva, no tengamos miedo al sacrificio”;  del acercamiento, observación  y conocimiento de la estudiante nos dice; “ Para actuar con acierto en la formación de las alumnas es necesario conocerlas; esforcémoslo por hacerlo”;  Carolina Barón aprovechaba el acontecer educativo cotidiano de las estudiantes y sus maestras  para invocar a la  reflexión y a la adecuada  intervención correctiva, orientativa y de  reconocimiento, decía; “Cuidado de no reprender jamás   a las niñas en momentos de alteración, el remedio puede ser peor que la enfermedad” y “Acompañad los recreos ( a las niñas)… es donde reflejan al natural el  mundo de sus vidas, es el momento de descubrir sus defectos  de influir en sus corazones para llevarlas al bien”

Su vocación de educadora  fue  alimentada y animada  por el enfoque cristiano-franciscano, consideró que  “La educación y más aún la cristiana es una semilla para el presente y el porvenir.”  Su Objetivo trascendente  que se traducía en la tarea y meta de cada día era   “Hacer que sus niñas amen a Dios”

Una vez culminada toda su carrera, trabajo  y haber respondido con  dedicación  a su vocación con gran confianza en Dios, muere el 28 de diciembre  de 1881 en Saint Chinian, contaba  a la muerte de la Fundadora con  doce casas franciscanas.

El 3 de abril se abrió  su proceso de Beatificación de 1959, el  Papa Francisco, la declaró Venerable  el 11 de Octubre del 2017 por su sus heroicas y admirables virtudes.